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El nombre artístico Tángara nace en Cali-Colombia en 2018 al sentirme rodeada de la profunda belleza de la naturaleza, en especial una pareja de pájaros de una especie llamada tángara azul que visitaban la casa de mi abuela. Tángara se refiere a una familia de pájaros reconocida por su canto, la palabra en tupí significa bailarín. De ahí surge la inspiración de mis murales que retratan en su mayoría la fauna y flora colombiana, es una forma de inmortalizar las especies que habitan mi país y a su vez visibilizar la problemática del peligro de extinción que enfrentan hoy en día. El poco cuidado que parece profesar el Estado y las industrias por la contaminación y el cambio climático ha puesto contra la pared la vida como la conocemos. A lado y lado de la ecuación se encuentra el ser humano, quien tiene dos opciones: ser el soplo de vida que logre salvar a estas criaturas o avivar el fuego que las está consumiendo, esto es lo que intento retratar en mi obra, siempre abogando por la conservación del medio ambiente. 

Como mujer también he sentido una pulsación por pintar la figura femenina llena de poder y fuerza ya que, a pesar de vivir en el siglo XXI seguimos enfrentando desigualdad de condiciones y trato, se vuelve imperativo defendernos y cuidar nuestros cuerpos que son nuestro territorio. A su vez, he incluído simbología de culturas prehispánicas que son nuestras raíces y que ostentan una conexión trascendente con la madre tierra. 

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